Los ácaros son pequeños artrópodos, extraordinariamente diversos y abundantes en la naturaleza. Actualmente se han identificado más de 30.000 especies, aunque el número de especies sin identificar es mucho mayor. Entre las especies de ácaros más importantes desde el punto de vista sanitario, se encuentran los conocidos como ácaros del polvo doméstico, responsables de patologías alérgicas.
Estas especies de ácaros se alimentan principalmente de escamas humanas por lo que tienden a encontrarse en lugares donde abunde esta comida (colchones, almohadas, mantas, edredones, pelo…) Otras especies de ácaros (Tyrophagus, Lepidoglyphus, Glycyphagus…) conocidas como “ácaros de almacén” se alimentan de restos orgánicos, hongos… por lo que es fácil encontrarlas en despensas, cocinas, suelos…
Existe una gran predisposición genética a los padecimientos alérgicos en la infancia, de manera que cuando los progenitores de un individuo son ambos alérgicos, el riesgo de padecer dicha enfermedad es superior al 70%, frente al 50% cuando es alérgico uno de ellos. Sin embargo, la enfermedad puede llegar a no manifestarse si la ausencia de alergenos en el ambiente del niño impide que se produzca la sensibilización.


¿Donde se ubican?
Dentro de las casas, se han aislado de las sábanas, almohadas, alfombras, cortinajes, muebles blandos, peluches y colchones.
¿Tienen preferencias?
Los sofás y los colchones, debido a la profundidad de su relleno, retienen mucha humedad, y son un excelente micro hábitat para la fauna acarina. En estos, los ácaros encuentran los tres factores que necesitan, humedad y calor (procedente de la transpiración del que duerme) y comida (escamas de piel humana).
¿Cuál es la causa de la alergia a los ácaros?

El principal alergeno del polvo doméstico permaneció en la oscuridad hasta 1967, año en el que se sugirió que la más importante fuente de alergia al polvo doméstico estaba formada por unos ácaros del polvo pertenecientes al género Dermatophagoides. Las partículas fecales producidas por estos ácaros son su principal fuente de alergenos. Cada ácaro produce unas 20 partículas fecales cada día. Estas partículas continúan ocasionando síntomas alérgicos incluso tras la muerte del ácaro. Estudios actuales indican que los niveles críticos de ácaros del polvo doméstico que poseen un factor de riesgo para el asma se encuentran entre 100 a 500 ácaros por gramo del polvo.
Los alergenos procedentes de los ácaros solo pueden ser detectados en le aire durante las actividades que producen turbulencia, tales como pasar el aspirador. Cada ácaro hembra puede poner de 20 a 50 huevos, produciendo una nueva generación cada tres semanas. Los ácaros (vivos y muertos) pueden encontrarse por centenares por cada gramo de polvo doméstico, especialmente en el colchón, almohada y ropa de la cama. Estos hallazgos pueden explicar el porqué la mayoría de los pacientes alérgicos a los ácaros no correlacionan la exposición al polvo con sus agudizaciones del asma y es que ciertamente los ácaros tienen mucha mas importancia como fuente crónica y acumulativa de alergenos que causan inflamación-hiperreactividad bronquial que como desencadenantes de crisis agudas de asma.














